Un Granito de Mostaza



La vida está llena de desafíos que, a veces, pueden mostrarse con una lupa, como monstruos gigantes que se interponen en nuestro camino. Todos enfrentamos problemas, enfermedades y tristezas que amenazan con desbaratar nuestra vida. Sin embargo, es en esos momentos de dificultad donde la fe en Dios se convierte en nuestra herramienta más poderosa.


Jesús nos enseña que, incluso con una fe tan pequeña como una semilla de mostaza, podemos mover montañas. Esto significa que no hay un problema demasiado grande que no podamos superar, pues todo lo podemos en Cristo que nos fortalece. Él nos ha llamado a ser fuertes y valientes a pesar de nuestras debilidades.


Mateo 17:18-20:

"Jesús reprendió al demonio, el cual salió del muchacho, y este quedó sano desde aquel momento. Después los discípulos se acercaron a Jesús y, en privado, preguntaron: — ¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo? —Por la poca fe que tienen —respondió Jesús—. Les aseguro que si tuvieran fe tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decirle a esta montaña: ‘Trasládate de aquí para allá’ y se trasladaría. Para ustedes nada sería imposible."


La Palabra de Dios nos asegura que Él es quien sana nuestras enfermedades y nos brinda la paz que tanto anhelamos y sobre todo cuando oramos con fe, porque así experimentaremos el gozo que sobrepasa el entendimiento humano.


Hebreos 11:1-3:

"Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. Por la fe comprendemos que el universo fue hecho por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía."


Cuando nos sentimos tristes, Dios está allí para escucharnos y ayudarnos. Aunque no lo veamos, consideremos Su corazón en nuestra vida, pues Él tiene planes buenos, agradables y perfectos para nosotros, y Su amor es la fuerza que nos impulsa a caminar en Su voluntad.


Cuando nos enfrentamos a problemas financieros, es fundamental confiar en que Dios proveerá lo que necesitamos. Su palabra nos enseña que Él es el dueño de todo y que cubrirá nuestras necesidades de acuerdo a Sus riquezas. Pero debemos ser sabios en la administración de Sus recursos y buscar ayuda cuando la necesitemos, pues esto es parte del proceso de sanidad y crecimiento. Con fe, podremos escalar y derribar las montañas que se presenten a nuestro paso, dando testimonio de cada pequeño milagro en los tesoros que encontremos en el camino.


Cada desafío que enfrentamos es una oportunidad para ver cómo Dios trabaja en nuestras vidas, pues, al poner nuestra fe en Jesús, encontramos esperanza y un nuevo propósito.


Recuerda que hay un Salvador que te ama incondicionalmente y está dispuesto a transformar tu vida para siempre, aun cuando pienses que no lo necesitas.


Ríndete ante el Dios todopoderoso que creó los cielos y la tierra, que tiene el universo en Su mano y que firmó Su nombre en tu ADN. Búscalo en espíritu y verdad, lee y escudriña Su Palabra con una versión que comprendas bien y asiste a una iglesia de sana doctrina.


Descubrirás que cada montaña se convertirá en un peldaño hacia una vida llena de amor, victoria, gozo, libertad y sueños cumplidos para el propósito para el que fuiste enviado a esta tierra.







AUTOR: DIATHY EN ÉL CAMINO