
En la Biblia, Dios es descrito como Santo porque es completamente perfecto, moralmente puro y distinto de todo lo creado. Él llama a Su pueblo a ser santo, lo que implica vivir en obediencia y reflejar Su carácter.
Levítico 19:2 dice: "Da las siguientes instrucciones a toda la comunidad de Israel: ‘Sean santos porque Yo, el Señor su Dios, Soy Santo’." Esto muestra que la santidad no es solo una serie de comportamientos, sino una respuesta a la naturaleza de Dios. Ser santo es vivir de acuerdo con la identidad que Dios nos da como Su Iglesia.
Ser santo puede sonar complicado o solo para personas perfectas o extremadamente religiosas, pero en realidad, es lo que Dios nos llama a vivir cada día, pues desde que somos niños, la santidad es un camino en el que aprendemos a guardar nuestro corazón hasta que somos adultos, para que nuestra mente y todo lo que somos sea un acto de amor y gratitud hacia Dios.
La santidad se entiende también como una obra del Espíritu Santo en la vida de los cristianos, porque ÉL nos ayuda a dejar atrás el pecado y a caminar en una relación más cercana con Dios.
1 Pedro 1:15-16 lo confirma: "Pero ahora sean santos en todo lo que hagan, tal como Dios, quien los eligió, es santo. Pues las Escrituras dicen: ‘Sean santos, porque yo soy santo’."
La santidad implica la separación del pecado para vivir alejados de lo que le desagrada a Dios.
Esto quiere decir que tenemos que tener el corazón dispuesto para ser moldeados por el Espíritu Santo, para reflejar el carácter de Cristo en nuestras debilidades, emociones, cuerpo y sentimientos, viviendo de acuerdo con Su voluntad, en intimidad y obediencia a Dios, quien nos creó y nos conoce perfectamente bien.
Por eso, la santidad no es algo que alcanzaremos por nuestras propias fuerzas, sino por la gracia de Dios que obra en nosotros. La Palabra de Dios nos habla de personas como Daniel, un joven que propuso en su corazón no contaminarse, pues a pesar de ser un adolescente, logró tener una voluntad firme con respecto a sus valores y su fe en el Dios en el que creía, y ese mismo Dios lo respaldó a él y a sus amigos con sabiduría, bendición, salud y bondad en sus vidas.
(Ver Daniel 1 y 2).
Esto nos muestra que desde jóvenes podemos tomar decisiones que honren a Dios, aunque a veces el mundo quiera empujarnos en otra dirección y parezca que la presión social es agobiante, un mundo que nos enseña a actuar rápido, a no pensar demasiado, a seguir nuestros instintos y deseos sin importar las consecuencias.
Pero Dios tiene un plan diferente. La santidad antes del matrimonio no es una norma aburrida, es un acto de amor hacia nosotros mismos y hacia quien Dios ha preparado para nuestra vida en el futuro, para aprender a valorar quiénes somos en Cristo y no apresurarnos en tomar decisiones que puedan traer dolor o arrepentimiento más adelante.
La inmoralidad sexual puede dejar heridas profundas en el corazón. Las relaciones sexuales fuera del matrimonio, e incluso la masturbación, pueden causar mucha confusión, soledad, esclavitud, tristeza y culpa. Esto hace que, cuando nos involucramos emocionalmente y las cosas no salen bien, sea muy común sentirnos vacíos, inseguros, con baja autoestima, con un corazón frío e inconsciente, y llega la ansiedad, el miedo y la desconfianza.
No obstante, debes saber que Dios nos creó con un valor único, y cuando seguimos Su camino, encontramos paz y seguridad en nuestras relaciones, por eso podemos sentirnos limpios, sin cargar con el peso de un corazón roto desde nuestro pasado.
Lee y subraya en tu Biblia: 1 Corintios 6:15-20.
Cuando entendemos esto, nuestra vida ya no se trata de simplemente "vivir el momento", sino de caminar con un propósito, sabiendo que nuestra vida tiene un valor inmenso para Dios.
Ahora, algunos podrán pensar: "Bueno, ¿y qué pasa si ya cometí pecados sexuales?, pues revisa todo lo que hemos tratado en este blog sobre el perdón y la restauración.
Luego, recuerda y aprende lo que dice la Biblia en Romanos 8:1-2: "Por lo tanto, ya no hay condenación para los que pertenecen a Cristo Jesús; y porque ustedes pertenecen a Él, el poder del Espíritu que da vida los ha libertado del poder del pecado, que lleva a la muerte."
¡Esto es muy reconfortante y me llena de paz! Ya no estamos atrapados en lo que hicimos antes, pues Jesús nos ha dado una nueva oportunidad para vivir en libertad y santidad. Entonces, aunque hayas cometido errores o hayas actuado por ignorancia, ¡te tengo buenas noticias! Jesús perdona tus pecados y te lleva a reconciliarte con Dios el Padre, te limpia y te da una nueva vida llena de gracia, porque ser santo no es ser perfecto, es dejar que Dios transforme tu corazón para que cada día puedas vivir de acuerdo a Su amor y plan perfecto para ti.
A veces, guardar nuestro corazón, alma y espíritu puede parecer difícil, especialmente cuando todo a nuestro alrededor dice lo contrario.
Pero recuerda Proverbios 4:23-27:
"Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque este determina el rumbo de tu vida.
Evita toda expresión perversa; aléjate de las palabras corruptas.
Mira hacia adelante y fija los ojos en lo que está frente a ti.
Traza un sendero recto para tus pies; permanece en el camino seguro.
No te desvíes; evita que tus pies sigan el mal."
Cuando decidimos guardar nuestro corazón para Dios, no estamos renunciando a la diversión o la alegría, sino que estamos asegurando un futuro lleno de paz, propósito y bendiciones. ¡Piensa en esto como un gran logro!, porque con cada buena decisión, estás construyendo una vida más fuerte, llena de amor y fidelidad. Y si fallas en el camino, Dios te extiende Su mano para levantarte y redimirte.
1 Corintios 13:4-7:
El amor es paciente y bondadoso.
El amor no es celoso, ni fanfarrón, ni orgulloso, ni ofensivo.
No exige que las cosas se hagan a su manera.
No se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas.
No se alegra de la injusticia, sino que se alegra cuando la verdad triunfa.
El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas
y se mantiene firme en toda circunstancia.
Si eres menor de edad, recuerda que guardar tu mente y tu corazón es como cuidar una semilla que Dios ha plantado en ti, una semilla que crece y se convierte en algo increíble cuando la riegas con amor, paciencia y confianza en Dios. Al final, descubrirás que, al guardar tu vida para ÉL, estás construyendo algo hermoso para tu vida cuando seas adulto.
Disfruta leyendo el Salmo 119.
AUTOR: DIATHY EN ÉL CAMINO
¡Y lo mejor es que no tienes que hacerlo solo! Jesús y el Espíritu Santo están contigo en cada paso, guiándote, protegiéndote, dándote fuerzas y ayudándote a tomar decisiones sabias.
(El Señor te Santifica).
Mantenerse puro en este mundo lleno de tentaciones puede parecer complicado, pero es más fácil cuando estás preparado. Ten cuidado, pues la pornografía, los besos largos, las caricias, los vicios y la soledad son solo algunas de las puertas que pueden desviarte de tu camino.
Por eso es indispensable rodearte de buenas amistades, líderes de tu Iglesia y tus padres para que te protejan y te ayuden a apartarte del pecado. Además, persevera en una conexión constante con el Espíritu Santo, pues ÉL te dará la fuerza y la salida para que no caigas en tentación aun cuando pienses que tus luchas y debilidades son grandes.
Aprovecha tu soltería y/o tu noviazgo para disfrutar de actividades emocionantes, puedes salir al parque a hacer ejercicio, organizar salidas con amigos mutuos o familia, estudiar, trabajar, participar en actividades grupales, invertir en tus sueños y simplemente disfrutar de una caminata a solas con Dios, mientras estás preparado para ese día tan especial en tu luna de miel.
Dato interesante: La palabra "santo" proviene del hebreo "qadosh" y del griego "hagios", que significan "separado" o "apartado".